La ES hace referencia a un tipo de economía social basada en la producción y distribución de bienes y servicios por parte de una amplia gama de organizaciones y empresas que se definen por tener objetivos sociales y medioambientales explícitos y que se guía por prácticas de cooperación, solidaridad, ética y autogestión democrática.

Actualmente nos encontramos ante varios retos que debemos enfrentar como sociedad en todo su conjunto, no sólo la actual crisis sanitaria y sus derivaciones, sino la crisis climática que se viene anunciando desde hace años, las crisis cíclicas que impone el modelo capitalista y una cada vez mayor preocupante ascensión de fascismos o regímenes totalitarios que ponen en riesgo los derechos y dignidad de la mayoría de las personas. Para ello es necesario reorientar las políticas sociales y económicas desde criterios de justicia y equidad hacia modelos de desarrollo humano social y medioambientalmente sostenibles, en el marco de un proceso donde las instituciones representativas, las organizaciones sociales y la propia ciudadanía puedan, de una manera participativa y activa, incidir en pro de una mayor profundización democrática, entendida ésta como la socialización de derechos y oportunidades.

Desde gran parte de las instituciones públicas se quiere orientar las políticas para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, nacidos en el seno de la ONU en el año 2015. Para acercarnos a cumplir esta Agenda 2030 es necesario un cambio de paradigma social, político y económico estructurado, que ponga la vida de las personas en el centro, atendiendo de manera urgente a la situación socio-sanitaria y climática, por lo que entre todas debemos reorientar las políticas sociales y económicas hacia modelos de desarrollo sostenibles. Esto conlleva priorizar política y presupuestariamente todas aquellas medidas que ahondan en el bienestar de toda la población: educación, sanidad, empleo, vivienda, servicios sociales, inclusión social, etc., así como la conservación y promoción ambiental, por encima de cualquier otra consideración de tipo económico ajena a los intereses de la mayoría de la población y del medio ambiente .

Bajo el mismo pensamiento y modelo de sociedad que ha generado las crisis actuales no es factible una transformación social, ni por tanto la consecución de los ODS. La ES es un modelo de transformación social al servicio de la reproducción de la vida y sometido a procesos democráticos, participativos e inclusivos que deja atrás el desarrollo excluyente e insostenible priorizando el bienestar y los derechos de las personas y la sostenibilidad ambiental.

La ES es una promesa considerable para llegar a alcanzar los objetivos económicos, sociales y medioambientales así como los enfoques integrados inherentes al concepto de desarrollo sostenible, estando la misma a la vanguardia de los ODS, por su enfoque integrado y holístico: las organizaciones, empresas y redes de la ESS persiguen, al mismo tiempo, una combinación de objetivos económicos, sociales, medioambientales y emancipadores. Estas iniciativas necesitan, no obstante, del apoyo institucional de medidas tales como la compra pública socialmente responsable y el desarrollo y aplicación de cláusulas sociales y medioambientales, que favorezcan nuevas formas de organización que rompan con la precariedad, temporalidad y la competitividad.

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