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Aportes de REAS Navarra para el CES sobre las implicaciones socioeconómicas de la guerra de Irán.

Por lástima nos encontramos otra vez en la tesitura de juntarnos para debatir sobre las implicaciones de una guerra pueda tener en la economía Navarra y lo que ésto puede afectar a nuestra población. Toda guerra, sea dónde sea, nos tiene que apelar por el sufrimiento que genera. No queremos dejar de recordar todos esos conflictos que actualmente están activos y producen víctimas, sufrimiento y muerte, Ucrania, Gaza, Sudán, Myanmar, Sahel, Siria, Yemen, Haití entre otros.

La guerra de Irán vuelve a recordar la dependencia que nuestra economía tiene del petróleo y de las decisiones de potencias lejanas sobre su precio o su producción. Cada vez que estalla un conflicto en una región exportadora, los mercados se agitan, el barril sube, y lo notamos enseguida en nuestras facturas, en el transporte, en el precio de los alimentos y en la inflación general. Lo que parece una crisis internacional acaba golpeando de lleno los bolsillos de trabajadores, familias y pequeñas empresas aquí, en nuestra provincia.

Esta vulnerabilidad no es inevitable; es el resultado de años apoyándonos en un modelo energético centralizado y dependiente del exterior. Promover energías renovables y locales no es solo una cuestión ambiental: es una necesidad económica y social. La transición energética puede ser una oportunidad para generar empleo de calidad, fortalecer la soberanía económica y democratizar el acceso a la energía.

Apostar por productos y servicios de proximidad refuerza el tejido económico local. Cuando consumimos de manera consciente —eligiendo lo que se produce cerca, apoyando a las empresas y personas que trabajan en nuestro territorio— reducimos la dependencia de cadenas globales vulnerables a crisis y guerras, y hacemos más resistente nuestra economía.

La paz también se construye desde la energía y el consumo. Cada paso hacia un modelo más local, más cooperativo y más sostenible es una manera de decir no a las guerras del petróleo y sí a un futuro en el que nuestras decisiones contribuyan a la estabilidad y al bienestar común.

Control de precios y vigilancia de la especulación

La incertidumbre económica que produce un conflicto es caldo de cultivo para que personas sin escrúpulos opten por beneficiarse a través de actividades especulativas de acaparamiento, subida de precios o manipulación de la oferta y la demanda.

Por ello solicitamos que el gobierno y los colectivos sociales y empresariales estén especialmente vigilante a este tipo de situaciones para poder hacerles frente de manera efectiva.

Ante la posibilidad del aumento de precios de productos básicos se solicita el diseño de medidas de control de la inflacción, y que se establezcan topes para los productos alimentarios, a la vez que se siga apostando por un modelo de soberania alimentaria que nos de menos dependencia del escenario exterior, que apueste por prácticas agroecológicas, de km cero y fertilizantes que provengan de energias renovables.

Las personas más vulnerables no deben ser víctimas de la situación que se pueda crear derivada de los recortes y la subida de precios, por lo que vemos necesario blindar las prestaciones y la protección social para que no afecten más aun a éstas personas ya de por sí en una situación más delicada.

Proponemos para ello algunas medidas como pueden ser:

  • Aumentar el tope de la renta garantizada en la medida de la inflacción de esta epoca convulsa.
  • Aplicar el iva superreducido a todos los productos sanitarios y de apoyo (actualmente algunos estan al 4 y otros al 10%).
  • Estudiar la posibilidad de un incremento de la ayuda humanitaria para las zonas en conflicto
  • Preparación de políticas de acogida

Energía

La energía es uno de los sectores sensibles por ser los países en conflicto proveedores de combustibles fósiles. Para prevenir los efectos de la eventual escasez y subida de precios de estas fuentes de energía se propone:

  • Establecimiento de medidas fiscales que contribuyan a reducir la carga económica sobre ciudadanía y empresas.
  • Establecimiento de ayudas a las personas y empresas más vulnerables para poder hacer frente a los altos precios de la energía. Para muchas personas no es solo un gasto doméstico sino un elemento imprescindible para su vida diaria: respiradores, carga de baterías de sillas eléctricas o scooters, equipos médicos en domicilio,…
  • Prohibición de deshaucios y de cortes de suministros eléctricos.
  • Regulación e intervención del mercado eléctrico frente a las abusivas tarifas y beneficios de las entidades que conforman este oligopolio, tal y como se plantea desde la Unión Europea.
  • Favorecer el transporte público y la movilidad compartida.
  • Promover la creación de Comunidades de energía.

Por último señalar que el sentido de la solidaridad nos apela a que no sería justo que sólo nos preocupemos de un conflicto cuando nos afecta a nosotros, sino ver cómo nuestras acciones, también económicas influyen en él. Por lo que nos hubiera gustado que se nos convocara en el marco de otros conflictos internacionales como el de Gaza.

Consideramos que una de las situaciones más lamentables que se pueden dar, es aprovecharse de una situación como ésta para lucrarse, sacando beneficio a través de inversiones en actividades y empresas relacionadas con armamento y actividades bélicas.

Ante las acciones de países que han violado indiscriminadamente el derecho internacional, tenemos la posibilidad de cuestionar nuestras relaciones comerciales con aquellas empresas y países implicados como herramienta de presión.

Por todo ello, solicitamos que el Gobierno de Navarra vigile y elimine de sus inversiones aquellas que fomenten las actividades bélicas y utilice los mecanismos de boicot para ejercer presión ante los países y empresas que vulneran el derecho internacional.