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La tecnología que cuesta vidas

Expertas y expertos de ONGs que trabajan en este ámbito subrayan el creciente impacto ambiental y social de la producción y desperdicio de equipos electrónicos

El consumismo de aparatos electrónicos conlleva enormes costes sociales y medioambientales, tal y como se puso de manifiesto ayer en la sesión sobre el Hardware: “Tecnología al servicio y no a costa de las personas”, la primera sesión de las XIV Jornadas de Economía Solidaria organizadas por REAS – Red de Economía Alternativa y Solidaria – Navarra y que se celebran en el espacio Geltoki.


En la charla, difundida también en streaming, Marta Anglès y Judith Talvy, de la ONG SETEM Catalunya, denunciaron la vulneración de Derechos Humanos y laborales en las distintas fases de la cadena de producción de la industria tecnológica. Según explicó Anglès, “de los aproximadamente 60 elementos que componen un móvil, al menos 14 de ellos se consideran conflictivos, ya sea por su impacto ambiental o social. De esos 14, cuatro están recogidos en regulaciones internacionales y son conocidos como ‘minerales de sangre’ por su gran implicación en vulneraciones de Derechos Humanos: wolframio, estaño, tantalio y oro”. Como ejemplo, citó el trabajo infantil, principalmente en los procesos de extracción de los minerales y también en los vertederos electrónicos. Al menos un 80% de las empresas tecnológicas importantes (entre ellas Apple y Microsoft) no quieren revelar la procedencia de su cobalto y, por tanto, no pueden demostrar que no esté ligado a la explotación infantil, según se relata en un informe de Aministía Internacional.
Otras vulneraciones de DDHH se producen en la fase de fabricación y tienen que ver con la precariedad salarial, las jornadas excesivas, las horas extras obligatorias, situaciones de esclavitud o la falta de condiciones de seguridad. “El personal que trabaja en la línea de producción de dispositivos móviles se ve expuesto a sustancias químicas peligrosas sin que las empresas les proporcionen los equipos necesarios o tomen las medidas de seguridad oportunas”, apuntó la experta.
Marta Anglès se refirió también al importante impacto ambiental de los productos electrónicos, tanto en las fases de extracción y fabricación, como al final de su vida útil: “Cada año se producen uno 1.500 millones de móviles y para ellos se consumen 225.000 millones de litros de agua potable, además de la deforestación de amplias zonas para la creación de minas. En cuanto a los residuos, en 2019 se produjeron en el España 888.000 toneladas de residuos electrónicos, convirtiéndose así en uno de los países europeos que más residuos de este tipo genera. Y el destino principal de estos desechos son países del sur con poca regulación, principalmente Ghana y Nigeria, donde muchos niños y niñas “trabajan” recuperando minerales expuestos a vapores peligrosos”.


Responsabilidad de las administraciones

Judith Talvy, otra de las representantes de SETEM Catalunya, resaltó el papel de las administraciones públicas en la compra responsable de dispositivos electrónicos: “En Europa el 20% de adquisiciones de aparatos electrónicos se realiza por parte de las administraciones públicas y por eso es importante que presionen para mejorar los procesos de producción de estos dispositivos”. En este sentido, señaló que existen ya numerosas administraciones afiliadas a Electronics Watch, una organización que realiza un seguimiento de las condiciones en que se fabrican los aparatos en sus países de origen”. A nivel individual, apeló a los consumidores para que se informen antes de comprar, y sobretodo reutilicen, reciclen y se movilicen.
Por su parte, Ramón Barrenetxea, de la asociación Reciclanet miembro de REAS Euskadi, dedicada a la recuperación y reutilización de equipos electrónicos, puso el acento en el consumo responsable. “Es muy importante el orden de las tres erres (Reducir, Reutilizar y Reciclar). Lo primero es evitar el derroche, reducir el consumo; en segundo lugar, reutilizar, es decir, usar el aparato para el fin para el que ha sido diseñado. En el caso de los ordenadores, no es ético que, por ejemplo, una universidad destine todos sus ordenadores directamente al reciclaje, porque antes pueden ser reutilizados. Sin embargo, las administraciones se encuentran muy cómodas con la tercera R, la del reciclaje, que debería ser la última”. A su juicio, es igualmente importante que se legisle adecuadamente el índice de reparabilidad de los aparatos, la normativa sobre software y la obsolescencia programada. “Para que la gente se dedique a reparar, es preciso que sea rentable”, apuntó.


Nuevas jornadas
Las Jornadas de Economía Solidaria de REAS Navarra, dedicadas este año a las Nuevas Tecnologías, continuarán hoy a las siete de la tarde con una sesión en Geltoki sobre el Software, concretamente las plataformas libres de la mano de representantes de las asociaciones Pangea (Catalunya) y Framasoft (Francia). El martes que viene se abordarán las alternativas comunitarias en el ámbito tecnológico y el miércoles se presentará el libro “Cuando tu jefe es una app” (Editorial Katakrak) y se presentará la alternativa de una nueva cooperativa local de mensajería: Ziclo-P. Y además de las charlas, este viernes, 4 de junio, la asociación Womentech ofrecerá un taller de electrónica creativa en igualdad destinado a niñes de más de 6 años.