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Por unos presupuestos más sociales y solidarios para Navarra

Desde la Plataforma de Entidades Sociales, compuesta por la Coordinadora de ONGD, la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, el Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad y la Red de Economía Alternativa y Solidaria agrupando a más de 160 entidades sociales, queremos dar nuestra valoración del anteproyecto de presupuestos de Navarra.

En la Comunidad Foral, según los datos de la última AROPE, la tasa de pobreza en 2023 aumentó y se trata de la comunidad en la que el indicador de privación material y social severa sube más puntos porcentuales. Es cierto que Navarra ofrece los menores datos en pobreza y exclusión social de todo el Estado, pero esto es consecuencia precisamente del grado de desarrollo de su sistema de servicios y de prestaciones económicas a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo, la reducción de la ventaja respecto al resto del Estado se está reduciendo. Y esto, sumado al fin del periodo de recuperación lenta anterior, con la ruptura en la tendencia, pasando a un incremento del número de personas en riesgo, nos lleva a poner el acento en la necesidad de no caer en la autocomplacencia y en la necesidad de seguir invirtiendo en las personas. Es muy necesario la garantía de ingresos económicos pero también la intervención con estas personas para no cronificar situaciones.


El actual modelo económico sigue generando desigualdad y exclusión y por ello es un ejercicio de responsabilidad contar con unos presupuestos que aseguren una adecuada protección social en esta época de inestabilidad e incertidumbre.

Valoramos positivamente que el presupuesto para el año 2024 está marcado por un crecimiento del gasto social (sobre todo en sanidad), así como la dotación de partidas económicas destinadas a ayudas económicas para las personas que, dada su situación, las necesitan para poder sobrevivir; pero volvemos a recordar que es necesario acompañar en los procesos de inclusión de las personas y es precisamente ahí donde vemos mayores debilidades en este Anteproyecto de Presupuestos de Navarra para 2024.

Es necesario un mayor esfuerzo para que estos presupuestos sean más sociales. La dotación económica es imprescindible para poder llevar a cabo políticas que pongan en el centro a las personas más vulnerables, con un esfuerzo en redirigir acciones de vivienda, salud, empleo, formación y educación para romper la rueda de la exclusión y lograr entre todos y todas una sociedad más justa y equitativa.

En Cooperación Internacional, si bien el conjunto de las partidas de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) se incrementa en un 10% con respecto al presupuesto inicial aprobado en 2023, su porcentaje relativo con respecto al presupuesto global es del 0,4%, quedando lejos del cumplimiento del Acuerdo Programático.

Alcanzar el 0,7% de AOD antes del final de la legislatura depende del compromiso de realizar un incremento progresivo y realista cumpliendo con el Acuerdo Programático y con las promesas electorales.

Este compromiso de incrementar la AOD que destina el Gobierno de Navarra viene justificado por la crisis estructural económica y social que se está produciendo a nivel global, con un empobrecimiento de amplios grupos de población, tanto en nuestro país como en los más empobrecidos (El Sur Global), con la diferencia de que estos últimos no disponen de las estructuras necesarias para hacer frente a esta situación. A todo esto, se le suma la emergencia climática que tiene unas consecuencias mucho más profundas en dichos países, todo lo cual está llevando a una crisis de derechos humanos de una magnitud sin precedentes que amenazan los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de las generaciones presentes y futuras y, en última instancia, el futuro de la humanidad.

Ante ello es importante el desarrollo de proyectos que permitan a las comunidades más desfavorecidas poder revertir esta situación y trabajar por un futuro que garantice sus derechos y corrija la desigualdad. Porque debemos recordar que en este mundo cada vez más globalizado, lo que ocurre en la otra punta del planeta también nos exige responsabilidad.

En este contexto cobra especial relevancia el generar sociedades más solidarias y comprometidas con todos los pueblos y personas, que no generen discriminación por motivos de raza, religión o género, para lo cual la información y la educación (Educación para una Ciudadanía Global) en nuestra propia comunidad es una intervención estratégica necesaria y urgente, pero que sin fondos suficientes se queda en papel mojado.

Creemos que es necesario un cambio de modelo económico que afronte los retos actuales, ya marcados por la Agenda 2030, con presupuestos que respondan a cambios estructurales, como el estímulo de la producción y el consumo local, la movilidad sostenible, la eficiencia energética o la disminución de residuos.

La dependencia del gas nos pone a merced de los mercados internacionales, es urgente el abandono de esta fuente de energía por las de origen renovable y locales. El año pasado la factura energética se disparo en un 41% más, esto pone de manifiesto la necesidad de seguir impulsando el auto-consumo, las comunidades energéticas, herramientas que permiten minimizar la dependencia del mercado eléctrico. Sin olvidar a las personas con vulnerabilidad energética de nuestro entorno, con mayores dificultades para asumir inversiones en eficiencia energética o en sistemas de energías renovables y siendo seguramente quienes más la necesiten.

Es necesario afrontar sin miedo una reforma fiscal con medidas que sigan aumentando la progresividad en los impuestos, para que se redistribuya la riqueza de forma más justa, y trabajar para que en el impuesto de sociedades los grandes grupos empresariales no tengan los privilegios fiscales que les permiten acabar pagando un tipo efectivo menor que las pequeñas empresas.

Por último, consideramos necesario introducir otros indicadores sociales y ambientales que midan el desarrollo económico y social más allá que el simple dato del PIB si queremos caminar hacia otro modelo económico que no deje a nadie atrás.