REAS Navarra ha participado en el Consejo Económico y Social en la presentación del anteproyecto de Presupuestos Generales.
Desde REAS Navarra valoramos positivamente el refuerzo del gasto social en el anteproyecto de Presupuestos del Gobierno de Navarra, que alcanza el 54,5%. Sin embargo, consideramos que se trata de unas cuentas continuistas, que no abordan los cambios estructurales necesarios para hacer frente a las desigualdades persistentes en nuestra sociedad.
En un contexto de crecimiento económico moderado, el aumento del PIB no se ha traducido en una mejora significativa de los indicadores de pobreza o exclusión social. Nos preocupa que el peso de la atención a las personas más vulnerables recaiga en el tercer sector, mientras el modelo de financiación de las entidades sociales sigue siendo insuficiente y frágil.
Denunciamos también la falta de consolidación de partidas destinadas a la lucha contra la pobreza y la exclusión social, así como la escasa dotación para programas estratégicos como el Plan de Inclusión Social 2025-2029, las ayudas a la contratación de colectivos vulnerables o las políticas públicas de vivienda, salud mental y educación inclusiva.
En el ámbito de la cooperación internacional, el presupuesto queda lejos del compromiso del 0,7% de ayuda al desarrollo. La partida apenas alcanza un 0,39%, por debajo incluso de años anteriores.
Además, lamentamos la reducción de fondos destinados a las Empresas de Inserción Sociolaboral, pasando de 303.000€ en 2022 a solo 100.000€ previstos para 2026, una medida que contradice el discurso institucional de apoyo al empleo inclusivo y la economía social.
También advertimos del riesgo de que la transición ecológica profundice las desigualdades si no se implementan políticas redistributivas. La partida que más crece es la de adquisición de vehículos eléctricos, mientras persisten las barreras de acceso al bono social energético para los hogares más vulnerables, especialmente aquellos con personas migrantes.
Desde REAS Navarra apostamos por unos presupuestos que vayan más allá del asistencialismo y actúen sobre las causas estructurales de la desigualdad. Reivindicamos una reforma fiscal justa, una redistribución más equitativa de los recursos y políticas públicas que garanticen derechos fundamentales: inclusión, vivienda y cuidados.
Navarra tiene la capacidad de liderar un cambio de modelo económico más justo, sostenible y centrado en las personas. Para ello, es necesario medir el desarrollo no solo en términos de PIB, sino también con indicadores de equidad, bienestar e inclusión.
