Ante la alarmante desaparición del sector agrario en Navarra, especialmente el más pequeño y sostenible, su concentración en menos manos, la falta de rentabilidad, el incremento de la intensificación agrícola y ganadera, etc. diversas asociaciones de productores/as navarros/as como Belardi, Habelarte, Plazara!, Etxalde, Bizilur Nafarroa, Hazialdeko o Ekoalde, sindicatos como ELA o LAB,  asociaciones de consumidores/as como Landare, organizaciones ambientales, ecologistas, de defensa del territorio, varios ayuntamientos y concejos… han suscrito este Manifiesto por la Soberanía Alimentaria en Navarra.

Así, una comisión en representación del Movimiento por la Soberanía Alimentaria se ha reunido en este contexto de movilizaciones con el Consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José María Ayerdi, para hacerle entrega del mismo y plantearle las principales reivindicaciones.

El objetivo del Manifiesto es hacer propuestas para incentivar la desintensificación de la agricultura y de la ganadería en Navarra. Para ello, se plantea promover la transición a un modelo a pequeña / mediana escala, sostenible, diversificado, agroecológico y destinado prioritariamente a la comercialización y consumo local, con precios justos tanto para las personas productoras como consumidoras, que reduzca la contaminación y los plaguicidas, que ayude a mitigar la crisis climática, que apoye a los pequeños/as productores/as, y que disminuya la burocracia y frene la desaparición del sector agrario familiar y del mundo rural.

Entre las más de 60 propuestas/reivindicaciones para transformar el actual sistema alimentario recogidas en el manifiesto destacan algunas como:

  • Establecer una moratoria a la ganadería industrial: ni explotaciones nuevas ni ampliaciones de las existentes y reducción gradual de la cabaña ganadera en producción intensiva hasta alcanzar un 50% menos de la actual en 2030.
  • Disminución del 50 % en el uso de plaguicidas, fertilizantes químicos y antibióticos de aquí a 2030, como marca la Estrategia Europea de la Granja a la Mesa, así como la conversión progresiva a producción ecológica hasta llegar a un 25 % de la tierra, priorizando las producciones a pequeña escala y destinadas al consumo de la población navarra y cercana.
  • Asesoramiento, formación, acompañamiento y apoyo para la desintensificación de las explotaciones industriales hacia una agricultura y ganadería agroecológica con un presupuesto eficiente que redistribuya las ayudas de la PAC para apoyar esta transición.
  • Apoyar y fomentar modelos de agricultura y ganadería con baja huella hídrica, como el secano tradicional o la ganadería extensiva, frenando la expansión irracional del regadío.
  • Adaptar la normativa higiénico sanitaria a las producciones a pequeña escala.
  • Compra Pública (escuelas, hospitales…) de producciones locales, prioritariamente pequeñas, familiares, realizada con criterios ecológicos y sociales.

El manifiesto es fruto de un proceso de participación y de construcción conjunta a lo largo de dos años, recogiendo propuestas clave de políticas agrarias y alimentarias especialmente dirigidas a administraciones públicas tanto a nivel de Navarra como local. El punto de partida fue la elaboración de una Radiografía de la Soberanía Alimentaria, donde se analizaba, entre otros indicadores, la evolución y pérdida de recursos naturales en Navarra (como el suelo), cultivos, ganadería o la desaparición de las personas productoras.

Ante las movilizaciones que se están produciendo en el sector agrario por la falta de rentabilidad, como denominador común en todos los países, denunciamos desde hace años que esta situación es fruto de las políticas neoliberales, de libre comercio y globalización económica aplicada durante las últimas décadas en todo el mundo. También éstas son las responsables de que se hayan dejado de producir alimentos para las poblaciones locales, por mercancías destinadas a un mercado global especulativo controlado por el agro-negocio, provocando la continua desaparición del campesinado en todo el mundo y la destrucción de los recursos naturales que hacen posible la vida (y la agricultura vinculada a la tierra), tanto aquí como en otras partes del planeta.

Ahora, más que nunca, es necesario cambiar el rumbo de las políticas agrarias y alimentarias, y apostar por un modelo basado en la soberanía alimentaria y en la creación de sistemas agroalimentarios justos, sostenibles y locales que frenen la crisis agrícola, rural, social, ambiental y climática que vivimos y pongan la vida en el centro. Estas políticas deben estar acompañadas por políticas comerciales coherentes, paralizando todos los acuerdos de libre comercio (Mercosur, con Nueva Zelanda, etc…) y regulando los mercados con el objeto de que las personas productoras puedan cobrar unos precios justos y se prohíba vender por debajo de los costes de producción.

Ahora, más que nunca, es necesario construir alianzas campo-ciudad, entre el sector productor que cuida la tierra, las personas consumidoras y toda la sociedad para hacer la transición agroecológica que necesitamos, porque estamos hablando de alimentación y esto nos interpela a todas.