Mugarik Gabe Nafarroa

Nafarroa Bizirik Nahi Dugu

Es la mayor partida presupuestaria de la Unión Europea (60.000 millones anuales) y cómo se gestione o qué objetivos se marquen tiene influencia directa sobre el entorno, la alimentación, la economía, el mundo rural y la sociedad en su conjunto. A estas políticas agrarias desde fuera del sector prácticamente no se les ha prestado interés, a pesar de la importancia que tienen en la producción de alimentos, el medioambiente, la crisis climática, la despoblación, el reparto de riqueza, el mantenimiento de la biodiversidad, etc.

Hasta ahora la políticas agrarias impulsadas y aplicadas en Navarra han hecho que el actual modelo agrario sea uno de los más intensivos, industriales y globalizados del Estado y de Europa. Realizando una competencia desleal con modelos a pequeña escala, ha primado la producción de materia prima barata de baja calidad alimentaria, se han explotado sin límites los recursos naturales y se ha intentado producir en el menor tiempo posible, con un elevado uso de productos tóxicos y contaminantes. Recordamos que el Estado Español es el país europeo que más pesticidas utiliza: 71.987 toneladas en 2018 según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). Por esto no es de extrañar que el 41% de los vegetales que consumimos en el Estado tenga residuos de plaguicidas, según las analíticas de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan).

La PAC ha destinado la mayor parte de sus fondos a pagos directos por superficie, favoreciendo a los grandes propietarios de tierra (sin tope y sin evaluar la necesidad de ayuda a la renta) y fomentado el acaparamiento de tierras. Estas grandes explotaciones o empresas aplican prácticas intensivas a nivel productivo que repercuten negativamente en la sostenibilidad ambiental, social y económica de los pueblos. Con esta gestión de fondos se ha contribuido a la reducción del número de personas agricultoras, ganaderas y campesinas a aumentar la intensificación del modelo productivo agrícola-ganadero, a una mayor incidencia de la agricultura y ganadería en el cambio climático, el desequilibrio territorial, el aumento de la pérdida de biodiversidad o la precarización de las pequeñas producciones y de la mano de obra asalariada.

La propuesta de la reforma de la PAC que se está debatiendo necesita urgentemente una revisión, ya que no refleja las nuevas realidades de la sociedad, del medio, ni la crisis sanitaria actual, ni los crecientes problemas ambientales que llevaron al surgimiento del Pacto verde y la estrategia “De la granja a la mesa” a nivel europeo.

La crisis de la Covid ha puesto en evidencia la gran fragilidad de un sistema globalizado, hemos visto cómo la deslocalización de la producción ha supuesto la escasez de material sanitario. Con el actual sistema alimentario puede sucedernos algo similar si no revisamos y cambiamos claramente la PAC, entre otras políticas. Para ello creemos que:

  • La reforma de la PAC tiene que basarse en los principios de Soberania Alimentaria.
  • Se debe sacar la alimentación de los Tratados de Libre Comercio.
  • La PAC debe contribuir a la transición hacia un modelo agrario basado en la agroecología y penalizar el actual modelo contaminante e insano.
  • Los fondos deben ir destinados a los agricultores/as y ganaderos/as para que esa transición se realice en condiciones sociolaborales justas, asegurando una producción de alimentos sanos y de calidad, protegiendo la biodiversidad, haciendo frente a la crisis climática y favoreciendo el relevo generacional.

En teoría, tenemos la oportunidad de participar como sociedad civil en la definición de los planes de desarrollo rural estatales y regionales. No queda claro cómo se va garantizar esa participación real. Por ello, os invitamos a participar en el Foro a realizar en noviembre en Pamplona que próximamente difundiremos desde la plataforma Nafarroa Bizirik Nahi Dugu, donde debatiremos sobre la futura PAC y su aplicación en Navarra.

Creemos que la política agraria y las ayudas del PDR (Plan de Desarrollo Rural) de los próximos años en Navarra deben ir dirigidas a la transición hacia un modelo productivo local, justo y sostenible y a cumplir los objetivos que se marcan en la Estrategia Europea “De la granja a la mesa”.

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